JUARMA
Verano de 2002. Miguel tiene veintiún años, la esperanza de encontrar a alguien con quien charlar de poesía y el objetivo de largarse de Villa de la Fuente. Le ofrecen un currillo en la obra ni se lo piensa: cerrará la boca por novecientos euros en nómina y las horas extra en mano. Mientras, cerrará discotecas con sus colegas, se enamorará todas las semanas y quemará cada minuto de un verano que parece eterno.