JUAN MAYORGA
Hay los sonidos propios de esta hora en este lugar: la máquina delcafé, cucharillas que golpean tazas, voces? En Los yugoslavos todoempieza cuando un camarero pide ayuda a un cliente a quien ha vistolevantar, con palabras, el ánimo de otro. Lo que el camarero ruega aese desconocido es que hable a su esposa, la cual parece estarhundiéndose en la tristeza y el silencio. El camarero espera que elcliente descubra las palabras salvadoras que él no es capaz deencontrar para su mujer.Ella, a su vez, camina mapa en mano por la ciudad buscando un lugardonde acaso se reúnen personas que tienen en común haber nacido en unpaís que ya no existe. Hasta que una muchacha le ofrece, a cambio delsuyo, otro mapa.